Periodista, magíster en Innovación, docente universitaria, directora de medios, consultora. Y la persona que aprendió que todas esas cosas, juntas, tienen un solo nombre: traductora de conocimiento.
Cofundé La Oreja Roja, un medio de periodismo independiente que llegó a más de 800.000 personas sin un peso de pauta publicitaria. Aprendí a contar historias que incomodan, encontrar el núcleo humano detrás de cualquier dato, y hacer que la gente se detuviera en medio del scroll y leyera.
Llevo más de doce años trabajando en el ecosistema del conocimiento — contando historias, formando personas, construyendo comunidades y acompañando a quienes tienen algo valioso que decirle al mundo pero no saben cómo decirlo.
Soy colombiana. Trabajo desde Medellín. Y creo profundamente que innovar es volver al ser.




¿QUIÉN SOY?


Pero en algún punto me hice una pregunta que no pude ignorar:
¿Por qué los expertos más capaces que conozco no pueden explicar lo que hacen?
Cursé una Maestría en Innovación y Gestión del Conocimiento buscando respuestas. Las encontré — pero no donde esperaba. No estaban en los frameworks de marketing; estaban en la teoría del conocimiento tácito de Polanyin, en la Maldición del Conocimiento de Camerer, en los modelos de desarrollo de maestría de Dreyfus, y n todo lo que la academia había documentado sobre por qué el conocimiento experto es tan difícil de comunicar.
El problema no era de marketing, era de traducción. Y yo tenía exactamente las dos herramientas que hacían falta para resolverlo: la estructura de un periodista y el rigor de una investigadora.
Si algo de esto resuena, hay un lugar por donde empezar
Periodista, magíster en Innovación, docente universitaria, directora de medios, consultora. Y la persona que aprendió que todas esas cosas, juntas, tienen un solo nombre: traductora de conocimiento.
Cofundé La Oreja Roja, un medio de periodismo independiente que llegó a más de 800.000 personas sin un peso de pauta publicitaria. Aprendí a contar historias que incomodan, encontrar el núcleo humano detrás de cualquier dato, y hacer que la gente se detuviera en medio del scroll y leyera.
Llevo más de doce años trabajando en el ecosistema del conocimiento — contando historias, formando personas, construyendo comunidades y acompañando a quienes tienen algo valioso que decirle al mundo pero no saben cómo decirlo.
Soy colombiana. Trabajo desde Medellín. Y creo profundamente que innovar es volver al ser.




SOY DEISY VILLALBA
Si algo de esto resuena, hay un lugar por donde empezar
Pero en algún punto me hice una pregunta que no pude ignorar:
¿Por qué los expertos más capaces que conozco no pueden explicar lo que hacen?
Cursé una Maestría en Innovación y Gestión del Conocimiento buscando respuestas. Las encontré — pero no donde esperaba. No estaban en los frameworks de marketing; estaban en la teoría del conocimiento tácito de Polanyin, en la Maldición del Conocimiento de Camerer, en los modelos de desarrollo de maestría de Dreyfus, y n todo lo que la academia había documentado sobre por qué el conocimiento experto es tan difícil de comunicar.
El problema no era de marketing. Era de traducción. Y yo tenía exactamente las dos herramientas que hacían falta para resolverlo: la estructura de un periodista y el rigor de una investigadora.


Lo que no encontrarás aquí
No soy coach de marca personal con fórmulas de cinco pasos.
No vendo la promesa de facturar seis cifras en 30 días.
No creo que el conocimiento se monetice con trucos de contenido.
Creo que el conocimiento es el activo más valioso que existe — y que la mayoría de las personas que lo tienen no saben que lo tienen, o no saben qué hacer con él.
Ese es el problema que resuelvo. Con rigor, con método y con la honestidad de alguien que también está construyendo mientras camina.
¿Listo para traducir lo que sabes?
Traductora de conocimiento. Porque saber mucho no sirve de nada si nadie lo entiende.
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